Se cumplen 200 años del primer vehículo de dos ruedas

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Lo denominó Laufmaschine o máquina de correr. El vehículo, que terminaría denominándose draisina en honor a su inventor, fue ideado por el barón Karl Drais, ingeniero forestal de profesión e inventor de vocación, que lo patentó un 17 de febrero de 1818. Es curioso que la idea original de este aparato era la de servir de apoyo entre zancadas aprovechando la inercia del movimiento dándose impulso con los pies. Dos ruedas unidas por un chasis con un sillín en el centro era toda la estructura, pensada para que la energía que se consume al caminar se aplicara a impulsar el vehículo al mantener nuestras caderas a una altura constante.

Para conseguir la máxima estabilidad las ruedas tenían 70 centímetros de diámetro y la distancia entre las mismas era equivalente a una zancada.

El vehículo no era precisamente ligero, con una envergadura total de unos dos metros pesaba alrededor de cuarenta kilos y estaba construido en madera, menos los ejes y llantas de las ruedas que eran de metal. No tuvo éxito, poco práctico en los caminos de la época era difícil de manejar en una pendiente empinada. No obstante fue un claro y muy ingenioso precursor de todos nuestros actuales vehículos de dos ruedas.

Hay quien atribuye a Leonardo da Vinci la invención de la bicicleta pero el origen de este descubrimiento es muy dudoso. Hace unos cincuenta años mientras se restauraba el Códex Atlánticus, una recopilación de obras del famoso genio, se descubrió en el reverso de una de las páginas un dibujo representando un aparato de este tipo. La dudas sobre su autoría hacen que no se de crédito a esta imagen.

Existen multitud de aportaciones a lo largo de la historia que han ido dando lugar a las bicicletas y motocicletas tal como hoy las conocemos pero hubo algunas que merece la pena citar. Es el caso de Kirkpatrick Macmillan un herrero escocés reconocido como el primero que aplicó pedales a la draisina, montados a modo de bielas y conectados a un cigüeñal instalado en la rueda trasera. Era la primera vez que un conductor podía impulsar el vehículo si apoyar los pies en el suelo.

Más tarde llegaría la primera fábrica de bicicletas. Hablamos del año 1868. En este caso los pedales iban montados sobre el eje de la rueda delantera. Como vemos la historia de la tecnología orientada al transporte es mucho más antigua de lo que nosotros, aplicados aprendices, podíamos imaginar. Las sorpresas que satisfacen nuestra curiosidad son constantes y llenan las lagunas que nuestra insaciable avidez de conocimientos crean de forma constante. Y es que conocer este apasionante mundo del motor, gracias a los dioses de la mecánica, es una labor intensa.

 

Fuente: Alfonso Fígares

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